miércoles, 24 de julio de 2019

Historias de Filadelfia (1940)


Título Original: The Philadelphia Story

Género: Comedia

Director: George Cukor

Intérpretes: Cary Grant, Katherine Hepburn, James Stewart, Ruth Hussey

Nacionalidad: Estadounidense



Impresiones

Hubo una época en que las comedias románticas eran inteligentes, ácidas y agudísimas a la hora de analizar las relaciones humanas entre sí. En “Historias de Filadelfia” aparte de reflexionar sobre las características de las relaciones personales, nos encontramos con todo un entramado de deliciosos gags y estupendos diálogos sobre las relaciones entre clases sociales. Por no mencionar una visión completamente inmisericorde con la prensa del corazón, cuyos males son ancestrales.


¿Funcionan los romances transversales entre miembros de distintas clases sociales? ¿Se ha de perder cualquier dignidad para llevarte un trozo de pan a la boca? ¿Hasta qué punto se ha de ser compasivo con los defectos ajenos? ¿Se corresponde la grandeza de espíritu con la riqueza monetaria? “Historias de Filadelfia” es una pequeño manual donde se tratan de responder todas estas cuestiones. Es una comedia sofisticada y no hace excesiva sangre, o al menos la hace de una forma inadvertida y sutil.



Tracey Lord (Katherine Hepburn) es miembro de una acaudalada familia de Filadelfia que va contraer matrimonio con George Kittredge (John Howard), un hombre que se ha ido haciendo a sí mismo desde lo más bajo. Tracey tiene un carácter fortísimo, vanidoso y algo altivo. Kittredge por su parte, aunque proviene del “pueblo” se nos presenta como un arribista con la mente puesta más en la riqueza y en la alta sociedad que en su supuesto amor por Tracy.  Justo antes de la boda C.K Dexter Haven, ex marido de Tracy,  urde un plan para sabotear la ceremonia en connivencia con la revista Spy (una revista dedicada al cotilleo). Y aquí entran en juego Macauley Connor (James Stewart) y  Elizabeth Imbrie (Ruth Hussey), dos periodistas que trabajan muy a disgusto para la susodicha revista. C.K, en su plan, quiere usar los escándalos del padre de Tracey para conseguir sus fines.



Hay otros componentes, algo tarados, de la familia Lord. Por un lado tenemos a Dinah (Virginia Weidler), la traviesa y algo insoportable hermana de Tracey; al veterano casanova del Tío Willie (Roland Young) o al algo díscolo pero, pero solemne Seth Lord (John Hallyday). El fresco conjunto nos enseña a una familia excéntrica y autocomplaciente, lo que puede una enmienda a la plana a la alta sociedad norteamericana de los años 40. Así con todo, Kittredge que tiene unos orígenes humildes es un personaje antipático, trepa, egoísta; parece más enamorado de entrar en la sociedad pudiente que de Tracey Lord.

La parte más sufriente, digamos, de la clase trabajadora es la dupla de periodistas, Macauley y Elizabeth. Particularmente Macauley deja bastante claro durante toda la película que está muy a disgusto en su trabajo y no ceja de recordar a Tracey que hay gente necesita ganarse el pan sudando. Sin embargo la relación en Macalauy y Tracey no va ser siempre tan tensa e inocua. Todo este pequeño batiburrillo sobre clases sociales es magnífico muestrario de las vilezas y méritos de cada una de ellas y una especie de mirada sociológica, amena pero no ingenua.



Análisis 

-Dirección: Cukor se mueve como nadie dentro de la comedia sofisticada, acaso dentro de la sofisticación en general, y eso se nota en el trazo firme con que “Historias de Filadelfia” está dirigida. Sin embargo nunca rehúye la observación del natural para ir tomando apuntes y mostrar una determinada visión, además de mostrar jarrones chinos y toda clase de suntuosa ornamentación. El tema de las clases sociales, aparte de en “Historias de Filadelfia, también sobrevuela “My Fair Lady” (1964) a su manera. Y si cogemos otra comedia señera de los años cuarenta, como “La Costilla de Adán” (1949), no es difícil ver numerosas menciones a la guerra de sexos. Cukor jugaba en liga, actualmente poco competida, del divertimento, el romance y la reflexión.

-Actuaciones: La dupla Katherine Hepburn- Cary Grant funciona a las mil maravillas. En realidad era una pareja de eficacia probada, vistas las colaboraciones anteriores entre ambos: “La Fiera de mi Niña” (1938 y “Vivir para Gozar” (1938). El maravilloso y chispeantes cinismo de Cary Grant produce una reacción en cadena colosal con el carácter y la determinación de Katherine Hepburn, en un maravilloso duelo deliciosamente ambiguo. James Stewart realiza una labor maravillosa como escritor frustrado que ha de trabajar, muy a su pesar, para la prensa rosa. Sus frases rebosan un ácido desencanto, pero finalmente se verá atraída por la personalidad de Tracy. Este papel supuso un Oscar para James Stewart. Cabe mencionar también el estupendo papel de Ruth Hussey como Elizabeth, la compañera de fatigas de Macauley. Veladamente está enamorada de él, pero no parece demasiado propensa a la melancolía; de hecho varios de los comentarios más sarcásticos son de su personaje.

-Guion: Ya hemos presentado algunas de las preguntas que plantea. La historia toma como base las relaciones entre las diversas clases sociales. Nos cuestiona si realmente han de ser un componente esencial a la hora de juzgar a una persona o si bien hemos de tener en cuenta, como se dice en la película, la “grandeza de espíritu”. Nos presenta diferentes perspectivas de las clases humildes: Kittredge quiere ascender socialmente aunque interiormente desprecia el boato de las altas clases; Macauley Conor, por su lado, no comparte la hipocresía de Kittredge y deja bien a las claras sus opiniones… lo que no impide que se enamore de Tracey. ¿Han de ser las clases un obstáculo insalvable?

También hay un exhaustivo repaso a ciertos tipos personales en la película. Tracey es engreída, altiva y juzga severamente las faltas ajenas, hecho que ha de pasarle factura. El tío Willie es un crápula de mucho cuidado que, aunque retratado con gracia e incluso cariño, es también es un exponente del conquistador viejo verde que fía su éxito con las mujeres a su billetera. Sidney Kidd, el propietario de la revista Spy, es una persona amoral al que no importa regodearse en su mequindad y jugar con los trapos sucios de los demás. Si juntamos en total todos los escrutinios que hace “Historias de Filadelfia” se obtiene un fresco social, divertido y sagaz.

Factura Técnica: Sobresale la dirección artística y la elegantísima ambientación. No es que se cambie mucho de decorado pero la belleza de la ambientación es a veces casi ensoñadora. Por lo demás no hay grandes alardes (ni se necesitan) para contar lo que se cuenta. Sin embargo es un lugar que nos gustaría visitar.

ZONA SPOILER

-Las primeros compases de la películas nos muestras, casi al estilo del cine mudo, como fue la relación inicial entre Tracy y C.K. Hoy en días sería bastante políticamente incorrecta.

-El pobre Macaulay quiere ganarse escribiendo y siempre está procrastinando el momento en que de portazo al trabajo de la revista Spy. La buena de Elizabeth tiene un enfoque práctico y piensa que más vale no tener el estómago vació que tener un repentino ataque de dignidad.

-Cary Grant está absolutamente en sus elementos. Elegante, seductor, gamberro, irónico. Destila una elegancia que parece haberle sido entregada por derecho de nacimiento. El secreto está en que sus personajes casi nunca son enteramente rectos, siempre hay una treta, una divertida doblez. Vean si no el plan para irrumpir en la boda y sabotearla.

-El desdén entre clases al principio es mutuo. Tracy y su ligeramente insoportable hermana pequeña tratan de sabotear la labor de Macaulay y Elizabeth continuamente y no se molesta mucho en disimular la altanería que siente respecto a ellos.

-¿Acaso el punto de inflexión sea el encuentro en la biblioteca? ¿En serio a Tracy le emocionan tanto los cuentos de Macaulay? Sea como sea Macaulay va a lo suyo y sigue la máxima de “con el rico y el poderoso hay que ser orgulloso”, pero quizá no durante mucho tiempo.

-A la gente parece molestarle mucho el carácter de Tracy. Casi todos la califican como “una diosa de bronce”, como si siempre se mantuviera inalcanzable en su pedestal sin ser comprensiva con los defectos humanos. Supongo que aquí de verse una enmienda a la superioridad moral de Tracy, pero en realidad su fuerte carácter es una las fuentes de su atractivo.

-El baile previo a la boda es la parte mollar de la película. Ocurren todo tipo de cosas interesantes: la épica borrachera de Macaulay, su rajada sobre los secretos de Sidney Kidd, y su enamoramiento de Tracy.... Una serie de malentendidos empiezan a rondar la mansión de los Lord. Principalmente el hecho de que Kittredge vea a Tracy y a Macaulay volviendo de un baño nocturno en la piscina. C.K mientras tanto acude a todo esto casi divertido.

-Y al día siguiente, claro, se ponen todas las cartas boca arriba. La desconfianza de Kittredge (que deja ver su cara trepa y codiciosa) da al traste con la boda; C.K culmina la reconquista de Tracy; Macaylay pide matrimonio a Tracy, pero ésta lo rechaza.

-Sobre la escena de la boda. ¿Nos quiere decir la película que las clases sociales no deben mezclarse? ¿Qué las clases populares es mejor que no se casen con las excéntricas clases adineradas? ¿O que simplemente hemos de buscar afinidad espiritual independientemente de la clase social y de ese modo lo natural es que Tracy acabe con C.K y Elizabeth con Macaulay?

Escena favorita

-Aunque el romance entre Tracey y Macaulay no llegue a buen fin, la escena del baile al borde de la piscina me parece un deleite de romanticismo. Lírico, hermoso, pero a mil millas de parecer curse. El encanto del cine clásico.

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