martes, 9 de abril de 2019

Bésame, Tonta (1982)


Bésame, tonta (1982)

Título original: Bésame, tonta

Género: Musical/ Comedia

Director: Fernando González de Canales

Intérpretes: Javier Gurruchaga, Popocho Ayestarán, Esperanza Roy, Manolo Gómez Bur, Fernando Fernán-Gómez, Paola Dominguín.

Nacionalidad: Española



Impresiones

Primero, para el que no me conozca, mi nombre es Víctor Prats (de nick por Blogger Abacab). Esta es la primera vez que colaboro en este blog de mi buen amigo Mariano González, que en parte fue quien con sus primeros pasos en blogs en la comunidad de Lastfm, me inspiró a crear “Discos, música y reflexiones”. De cuando en cuando les iré comentando por estas tierras, con el beneplácito del titular, las películas de mi agrado o aquellas que han formado parte de mi vida. Curiosamente, no he escogido una de las que están a fuego en mi existencia desde hace años, sino una que descubrí hace unos años y he visualizado finalmente hace cosa de un mes (y hasta la fecha en 3 ocasiones).


Les vengo a hablar de una película que, si somos objetivos, es una película floja. Sin embargo, si uno es fan o admirador de la Orquesta Mondragón o más en particular del gran Javier Gurruchaga, encontrará en “Bésame, tonta” un ítem cuando menos curioso y sobre todo entrañable. Digamos que es una película para fans, aunque la pobrecita mía por lo menos no suspende en Filmaffinity, ya que creo recordar que tenía algo más de un 5 sobre 10.



Tal era el éxito de Gurruchaga y su banda a comienzos de los 80 que se convirtió en otro caso de trayectoria musical de calado que se traslada, de alguna manera al cine. Ejemplos en nuestra historia del celuloide patrio hay muchas (“La vida sigue igual” de Julio Iglesias, varias de Raphael, el Dúo Dinámico, etc.).



En esta película se juntan varios elementos que son muy encuadrables en las películas comedia de comienzos en los 80. La textura de la imagen, la luminosidad por lo general y otros aspectos la hacen inequívoca de su año, 1982. En este producto, hay una buena coctelera de elementos triunfadores. Primero, ojito, en el guion está el sublime Rafael Azcona, cosa que se notará en muchos aspectos del argumento...

Perdón, antes de seguir he de avisarles. IMPORTANTE: aunque haya una zona spoiler, yo les recomiendo que si no han visto la película y no quieren que les reviente nada, dejen de leer. Luego no quiero “madre mías y ayayays”. Advertidos quedan.



Bien, sigamos. Pues eso, que el toque Azcona se nota en la genialidad que permite un giro argumental en el final de la película solamente a la altura de su socarronería elegante y cierta mala uva que nos derivará a un desenlace que seguro más de uno no se espera.

Hay más elementos que ayudarían a un solvente triunfo, sobre todo en el reparto, donde un Fernán-Gómez, siempre a buen nivel, hace 2 apariciones al principio y final que dan mucho empaque. Gómez Bur y Roy están también muy atinados en sus personajes muy de comedia. Y la buena de Paola Dominguín, si bien tiene apenas 3 o 4 frases de guion, inunda la pantalla con su lozanía y belleza de aquellos tiempos.



Pero sobre todo el descubrimiento es Gurruchaga, que demuestra además de ser un buen cantante, una solvencia notable dentro de la comedia y distintos registros que aporta en la evolución de su personaje. La mímica de Popocho Ayestarán tampoco podemos dejarla de lado.

Sin embargo, la cosa no funcionó del todo. Vamos a ir analizando el producto y a ver si les podemos explicarles un poco todo esto.



Análisis

-Dirección: El encargado de dirigir la cinta creo que hizo este ítem y nada más a partir de entonces. Creo que cumple o aprueba. Sin estar ante un ejemplo de maestría, la verdad es que el trabajo de González de Canales es suficiente. Nos lleva por la historia (de la que es co-guionista junto a Azcona) de forma poco abrupta, aunque quizás el ritmo se acelere demasiado en el tramo final, donde los números musicales se comen prácticamente la película.

-Actuaciones: El protagonista absoluto es Javier Gurruchaga. Está estupendo creando ese personaje con influencias del personaje de Jerry Lewis en “El profesor chiflado”, inseguro, infantil (enganchado a su madre), entrañable. Se aprecia la evolución del personaje, cuyo nombre coincide con el del actor, de Javier Gurruchaga a Tony Volante cuando se convierte en cantante; podemos ver cómo gana en genio y en poderío. Además, Javier interpreta también a su propio padre, el cantante Orlando Carrera y a un presentador de televisión más histriónico que él mismo en futuras aventuras televisivas. Mención aparte merecen las caracterizaciones de Javier para números musicales como el de “El pirata” o “Doctor Doc”; en esta última sus gustos y homenaje a Lon Chaney están más que patentes. Popocho está inestimable como actor mímico, muy reminiscente del cine mudo evidentemente (la escena del sidecar que se queda sin gasolina es un claro homenaje al cine mudo por parte del dúo Javier-Poper), si bien tiene solamente un par de palabras de guion: “Hollywood” y “órdenes, órdenes”. Esperanza Roy también merece un aplauso en ese papel de amantísima madre. Diva en decadencia, ofrece para ese personaje una interpretación intencionadamente sobreactuada que resulta muy graciosa y que no sé si habrá servido en parte en el futuro de inspiración a Antonia San Juan y su personaje de Stella Reynolds en “La Que Se Avecina” (siempre con matices). Manolo Gómez Bur está como siempre está, dentro de su registro, algo ya mayorcito en esta película, pero dándole caché a todo esto. Y más en ese sentido abunda Fernando Fernán-Gómez, breve pero suficiente y solemne en su papel de director de Bancobank. Paola Dominguín lo dice todo con ciertas miradas y paseos. No llega al nivel de mutismo de Ayestarán, pero casi. Su presencia que embelesa y enamora a Javier hasta el infinito, es suficiente para darle el punto a la película.

-Guion: Explicado de una forma rápida y viendo la primera mitad de la película, la cosa podría explicarse de una forma muy fácil: pamplinas reniega de sus dotes para ser cantante, se enamora de una diosa bellísima y a regañadientes acepta el cambio de vida para intentar seducirla... Ojo, que empiezo ya a saco con SPOILERS. Lo normal sería que finalmente consiga que ella caiga a sus brazos y fueron felices y comieron perdices, ¿no? Pues qué va. La película termina con Javier hecho un pobre perdedor, compuesto y sin su chica. Esto es típico de Azcona, con esos finales irreverentes y que salían por donde menos te lo esperaban. Ahí la película demuestra maestría y hace que en lugar de terminar empachado de dulce (como para algunos puede suponer el hilarante delirio de “El príncipe encantado”, con Javier en la nieve vestido cuando mosquetero esperando a una doña Inés que encarna Paola), acabes riéndote con ese tono irónico y desencantado con el que Javier canta de nuevo la gloriosa apertura de la película “Es solo cine, pero me gusta”.

-Factura técnica: Estamos ante una película sin aspavientos, con los efectos justos, pero que en muchos casos funcionan (como por ejemplo en la apertura, con los títulos iniciales, que resulta sensacional e invita a ver lo que venga después). Dispone de algunas grabaciones en exteriores, pero mucho de su metraje se desarrolla en decorados como el club “Las Palmeras” o la casa de Javier y su madre. Debido a que la he visto solamente en una calidad bastante mejorable (la que hay en Youtube, de vhs ripped), tampoco puedo emitirles un juicio muy asentado. Una pena que no esté editada en dvd con un limpiado o pulido de negativos.

ZONA SPOILER

Aunque ya me he quedado a gusto durante lo escrito hasta ahora, vamos a lo bestia en esta sección.

-La película, si intentamos ponernos serios, no deja de ser una tremenda putada: el personaje de Javier es obligado casi a dejar su trabajo en banca, donde es muy feliz para ser cantante y de esa forma conseguir conquistar el amor de la secretaria del inspector del banco, cosa que no logra. Pero lo que sucede finalmente es que Javier se termina yendo a Hollywood (tras la gran canción y escena de despedida de Popocho -que también está en el complot-), pero no triunfa, sino que termina aderezando hamburguesas (eso sí, de forma muy profesional y solvente) en una cadena de comida rápida a la vez que nos canta con cierta mala leche eso de “Cine, y solo solo solo, cine...”.

-La línea entre la comedia y el drama también está presente en el primer desencanto que Javier se encuentra en su imposible con Paola. Tras ir de punta en blanco con flores a la salida del banco, y ver que ella es recogida por su novio en un pedazo de moto, Javier entra en depresión profunda, con los acordes de “El príncipe encantado” de fondo, y nos regala unas intentonas de suicidio en la cocina de su casa, que desembocan en un Popocho al rescate, que le rocía con su inseparable petaca y le lanza una cerilla para que Javier se descongele tras pasar la noche en el interior de la nevera.

-Todo resulta un montaje para embaucar al pobre Javier. El personaje que aparece al principio de la propia película no es otro que el padre de Javier, Orlando Carrera, que convence al director (Fernán-Gómez) para que le deporte a una oficina para empleados inadaptados y que así se vea forzado a dejar el banco. Todo es una especie de “Show de Truman”, ya que la oficina o sucursal y sus empleados son falsos (actores pagados por Orlando para la pantomima) y la guapa Paola no es otra que la hija de Fernán-Gómez.

-Los homenajes al cine son evidentes, ya desde la canción de cabecera con Javier en una sala de butacas rojas vacías y por duplicado en la pantalla grande. La ya citada antes escena de guiño al cine mucho es una pequeña joyita insertada en el tramo inicial de la película. El cine expresionista, e incluso el esperpento, con esas escenas en la sucursal del destierro también está presente, y posteriormente se aprecia en el histriónico Doctor Doc en el número musical de esta canción.

-Javier no deja de llevarse tortazo tras tortazo con Paola. La escena tras interpretar la canción “Bésame, tonta” en televisión dedicada a ella, en la que ella termina yendo al camerino a pedirle a Javier un autógrafo y a confesarle que le gusta mucho su música a su novio, es una puñalada trapera de campeonato. Antes, la escena de la auto-entrevista de Javier y después, la escena en la discoteca con Popocho y Javier ahogando sus penas en el alcohol y bailando de forma algo tosca, también son pasajes que considero destacables.

ESCENA FAVORITA

En una película musical, es muy fácil llevarse por una escena en la que la música funciones y case a la perfección. Creo que funciona muy bien esa despedida en la escalera del avión con “Hay un lugar” cantada por Javier. No obstante, cito esta, pero me quedo con la comentada escena del suicidio frustrado, en la que ante una gran decepción Javier se encuentra roto. Demuestra una interpretación sublime por su parte; por otros motivos, pero en estos días que no me encuentro muy allá y me supone de alguna forma una terapia verla, aunque creo que no resolveré meterme en la nevera como hace Javier.

Artículo escrito por Victor Prats (DMR)

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