martes, 13 de agosto de 2019

Nightcrawler (2014)


Título Original: Nightcrawler

Género: Thriller Psicológico

Director: Dan Gilroy

Intérpretes: Jake Gyllenhaal, René Russo, Riz Ahmed, Bill Paxton

Nacionalidad: Estadounidense



Impresiones

Una de las mejores óperas primas de esta década. Me parece admirable cómo Gilroy capta la sensación de agobio y de podredumbre moral a través de una excelente filmación de la noche. Nightcrawler es una película nocturna, excelentemente fotografiada y causa de perpetua inquietud. Porque de noche es cuando parece que salen los monstruos a pasear, cuando más impunemente campan sueltas nuestras mezquindades. O al menos, a efectos cinematográficos, así es.


Nightcrawler cumple la premisa universal de cualquier thriller, una genuina capacidad de inquietar. También cumple la de incomodar a través de los hechos, decididamente enfermizos, de sus protagonistas. Nightcrawler nos cuenta la historia de Louis Bloom un personaje del que, en principio, no sabemos nada pero al que acabaremos conociendo muy bien (para nuestro disgusto). Louis es una persona, digamos, ambiciosa; quiere obtener un trabajo y ganar pasta, y quién no, pero sus escrúpulos son más escasos. De hecho, cada vez más escasos. Inicialmente le vemos robando cobre en una construcción para venderlo a posteriori, dañando incluso a un guardia de seguridad. Sin embargo éste será el menor de sus pecados.



Louis en una de sus travesías nocturnas ve un accidente de tráfico y cómo unos sujetos con unas cámaras se agolpan alrededor filmando de una manera casi carroñera. Louis, intrigado, se cerca a ellos y le contestan que las televisiones se rifarán esas imágenes y, por supuesto, pagarán una fortuna por ellas. ¿Por qué? Las imágenes escabrosas y cruentas disparan las audiencias. Estos tipejos escuchan, mediante un receptor, la emisora de la policía, donde se dice con mucha prontitud dónde y cuándo ha ocurrido un atraco, un tiroteo, un accidente, etc. Así llegan antes que la prensa. A Louis le gusta el concepto y se propone trabajar en lo mismo. Poco a poco su malsana ambición, y seguramente su evidente sociopatía, le irá introduciendo en mundo cada vez más truculento y aterrador.

Las películas, dicen muchos, se benefician de la astucia y el magnetismo de los villanos. Nightcrawler tiene pocos inocentes dentro sí, pero algunos malos (sobre todo Jake Gyllenhaal) son tan insólitos, inteligentes y sobre todo tan bien interpretados, que acaban ejerciendo un extraño un extraño atractivo en el espectador (recuerden lo que pasaba con Hannibal Lecter). En cualquier caso Nightcrawler es una bofetada a buena parte de la sociedad que come y digiere con fruición su ración diaria de basura de violencia y morbo en la televisión. Y en lo que no es televisión. Es una película sobre los mirones, sobre los cotillas de la violencia. En ese aspecto me recuerda a, p.ej, “Asesinos Natos” (1994) o “Tesis” (1995)”. También hay algo de parodia, de farsa, que se nos hace presente a través de la exageración grotesca, esperpéntica. En cualquier caso, dense un paseo nocturno por Los Ángeles en compañía de Louis Bloom. Cuidado con lo que se encuentren.



Análisis

Dirección: Dan Gilroy debuta de forma muy notable. Narra sin concesiones la decrepitud moral de un hombre en concreto y de la sociedad en general. Su estilo se muestra tenso e inmisericorde, sin ignorar el fondo de sátira; hecho, éste último, que se incrementará en “Velvet Buzzsaw” (2019), su última película (una producción para Netflix). Gilroy ha demostrado talento para inquietar y bucear en rincones turbios sin renunciar a hacer películas que puedan hacer buena recaudación. Aunque “Nightcrawler” es su mejor película de largo, hasta el momento. Todavía tiene mucho futuro.

Interpretaciones: Uno de los principales activos de “Nightcrawler” es la espléndida actuación de Jake Gyllenhaal. Detalles físicos aparte, como esas cejas que le han asignado, su personaje llega a dar no solo grima, a ratos da miedo. Hay una expresión en su cara de locura, de extravío y peligrosidad realmente alarmante. Y lo mejor de todo es que pone una brida a esa locura, la contiene de tal modo que no sabemos cuándo va estallar (si es que estalla) y así amplifica la intriga. Gyllenhall hace una actuación osada, pero en ningún momento pierde el control, por mucho que ronde la sobreactuación.
A destacar también a René Russo, representante en este caso de la codicia del mundo de la televisión y de la lucha sin escrúpulos por la audiencia. Mucha más sobria que Gyllenhall pero no exenta de un cinismo igualmente perturbador. Su relación, fluctuante, con Louis será un detalle a tener en cuenta en la película. Por su parte Riz Ahmed cumple como ayudante del personaje de Louis, basculando entre la complicidad y el victimiso.

Guion: Es un guion que nos interpela a nosotros, espectadores. Más allá de la falta de escrúpulos y de empatía de Louis, lo cierto es que su producto visual se paga bien y tiene éxito en televisión. Lo cual dice muy poco de la sociedad que pretende reflejar “Nightcrawler”. Las audiencias aumentan al ritmo de lo escabrosas sean las imágenes. El progresivo triunfo de Louis significaría nuestro fracaso como sociedad. Ahora bien, eso no significa que individualmente Louis no sea un sociópata. De hecho lo es, y su siniestro trabajo da rienda suelta a una profunda misantropía. En cualquier caso se trata de un guion lúcido e inteligente y, a ratos, incómodo. No tiene grandes golpes de efecto, pero sí momentos realmente epatantes.

Factura Técnica: “Nightcrawler” tiene una excelente fotografía nocturna, elegante e inquietante a un tiempo. La oscuridad acaba convirtiéndose en el hábitat de los personajes. En su estética, salvando las distancias, la han asociado a películas como “Drive” (2011) o “Taxi Driver”. Las persecuciones y escenas de acción no son un pegote y quedan bien. La música de James Newton Howard sin ser nada del otro jueves tiene algunos pasajes inquietantes. Muy solvente, la película, en las atmósferas viciadas.

ZONA SPOILER

-La presentación de Louis es breve y concisa. Roba cobre de una obra, por la noche claro, agrede a un guarda de seguridad, y lleva un modo de vida bastante al margen. Hasta que se topa con un accidente en la carretera y decide parar…

-No es mala cosa que no se psicoanalice a Louis ni que sepamos muchos de él. Realmente sabemos muy poco de él en lo que a orígenes se refiere. De ese modo Louis se convierte en un arquetipo, en un personaje símbolo de nuestras ambiciones y motivaciones más truculentas.

-En la parte paródica podemos ver las frases de Louis que parecen sacadas de un manual de recursos humanos wikipédico o algo así. También se nos dice que aprende rápido a través de internet. Es decir, también está aislado en virtud de la tecnología. Es fácil imaginárselo enchufado al ordenador y sin contacto humano. 

-La trastienda de las emisiones de este tipo en las cadenas es casi tan aterradora como las salidas nocturnas. René Russo aprueba la emisión de la más vil casquería con tal de subir datos de audiencia. Su personaje es un depredador, pero también es una víctima de Louis.

-Y es que Louis es un manipular de primer orden. Véase la escena de ambos en el restaurante o las leoninas condiciones que posteriormente impone para seguir suministrando vídeos.

-En cuanto vemos al ayudante de Louis casi sabemos que algo con él no acabará bien. Demasiado “blando” para tan sórdido trabajo. Lo que no imaginamos es el aterrador final que le espera por obra y gracia de Louis

-Y al final Louis acaba montando su propio chiringuito con varios ayudantes recorriendo la ciudad por la noche. Que semejante sujeto triunfe es una bofetada que Dan Gilroy nos sacude a todos.

Escena Favorita

-La grabación y posterior emisión del asesinato múltiple en la mansión es una de las imágenes más impactantes que recuerde en los tiempos modernos cinematográficos. Un compendio de la brutalidad de los asesinos y de la mezquindad de Louis y de la cadena de televisión. Es un recorrido por un museo de los horrores que nos obliga a contener el aliento. Esta escena es el epítome de la película, su resumen contundente y concienzudo.

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