martes, 16 de julio de 2019

Seven (1995)


Título Original: Seven (Se7en)

Género: Thriller, Cine Negro

Director: David Fincher

Intérpretes. Morgan Freeman, Brad Pitt, Kevin Spacey, Gwyneth Paltrow

Nacionalidad: Estadounidense



Impresiones

“Seven”, sin ser una película de terror, me da mucho miedo. Muchas películas de su género ,o más cercanas al cine negro, suelen mostrar la faceta más siniestra y cruel del ser humano, y señalan su vileza de forma eficaz si están bien hechas. “Seven” no solamente está bien hecha, es que es una de las películas más fatalistas y deprimentes que yo recuerde, sin que (por cierto) nos resulte intragable o inconquistable. Al contrario, David Fincher recurre a algo de la magia hitchcockiana que nos hace permanecer sentados en nuestras butacas.


Decía el crítico español Oti Rodríguez Marchante (hablo de memoria) que cuando se estrenó “Seven”, los acomodadores tenías que ir recogiendo con una escoba los restos de los espectadores. Algo de eso hay, me atrevería a afirmar que los últimos veinte minutos de “Seven” están a la altura no solo de los mejores de su época en el género, sino de la historia del cine.



Muchos elementos son típicos de los policíacos, a saber: pareja de policías aparentemente incompatibles, asesino serial, un cuidadoso rastro de pistas… Sin embargo todos estos sitios comunes están presentados de manera nueva: Así, por ejemplo, los crímenes nos revuelven más las tripas porque su ejecución es particularmente brutal (aunque no se muestre explícitamente), y además poco a poco se va configurando un aspecto moral en ellos (desde el punto de vista del asesino, claro) que nos dejará, como poco, pensativod.

Otro hecho diferencial respecto a otras películas policiales es que Fincher se esfuerza en presentarnos algo peculiar, hay afán de distinción. Lo hace presentándonos un mundo de oscuridad, amueblado con un siniestro cuidado rayando en el goticismo. Los paisajes son casi siempre lluviosos, incómodos. En este aspecto cabe señalar que desde muy principio de los noventa los thriller de ambientación sórdida habían dejado resultados notables: “El Silencio de los Corderos” (1991), sin ir más lejos. Hay quien afirma que en este aspecto la precursora de la época podría ser “El Exorcista III” (1990), de factura razonablemente parecida. En cualquier thriller es un director que no evita nunca el lado cínico y oscuro de las tramas de sus películas.



El detective Sommerset (Morgan Freeman) está a punto de retirarse de la policía, y el sustituto es el joven detective David Mills (Brad Pitt) con quien no acaba de sintonizar. Durante la transición  de una a otro detective, van surgiendo una serie de asesinatos de carácter religioso que parecen estar conectados con los siete pecados capitales. Finalmente Sommerset decide posponer su jubilación durante lo que dure la resolución del caso y compartirá la investigación con Mills. Cabe decir que ambos detectives son antagónicos en su concepción del mundo: Sommerset lleva ya demasiado cinismo encima, piensa que el mundo está mal hecho y que poco se puede hacer. Mills por su parte es un joven idealista que cree que el mundo es un lugar bueno que puede cambiar a mejor. La investigación pondrá a prueba las convicciones de ambos.
Hay algo de universalidad en la historia, dentro de nosotros hay un Sommerset y un Mills que hace que nos debatamos entre la fe y el descreimiento. Seven nos ofrece toda una visión del mundo.



Análisis

Dirección: Fincher no quedó contento con el resultado final de Alien 3 (aun así meritoria a ratos) pero se pudo resarcir de sobra con Seven. Fincher muestra una habilidad prodigiosa para la intriga y para hacer que el espectador salga por un momento de cualquier zona de confort y se sienta algo incómodo. De todos modos Fincher no renuncia a los clásicos y la vena de Hitchcock anda por ahí. También es capaz de llevar a buen puerto un guion admirable con una eficacia visual y narrativa de primer orden. David Fincher arma un mundo que sería influyente en otros títulos como “Copycat” (1995), “El Coleccionista de Amantes” (1997), “Fallen” (1998)... Un trabajo espléndido.

Actuaciones: Morgan Freeman desprende un pesimismo otoñal que parece hecho ex profeso para él. El teniente Sommerset tiene una vena filosófica y decadente sobre el mundo, sin embargo el caso del asesino de los pecados capitales le afectará cuando ya todo era cinismo interiorizado. Magnífica actuación para un actor que estaba en vena. Brad Pitt, que ya se iba haciendo un nombre como actor no hace una mala labor en el papel de David Mills. Nuevamente la elección del casting es apropiadísima, Pitt borda el papel de policía chulesco, impulsivo pero noble. La química y complementariedad de ambos personajes es uno de los alicientes, tiene algunos toques de buddy movie un tanto truculenta que va subiendo de intensidad.

Kevin Spacey, circunstancias personales y judiciales aparte, es un magnífico actor que ya realizaba  una espléndida labor. Es quizá uno de los papeles más escalofriantes de Spacey y uno de los aspectos que hacen que aflore la sensación de miedo en “Seven”. Hay algo en su mirada que atemoriza; un vacío ominoso. Gwyneth Paltrow se encarga de un papel breve pero importante y constituye la parte luminosa que contrapesa la oscuridad de “Seven”.

Guion: El guion de “Seven” es una visión del mundo revestida de película. No solo se conforma con lanzar una alarmante mirada crítica sobre el mundo, a ratos alcanza una extraña naturaleza épica. También domina algunos resortes muy útiles para el thriller: un buen asesino serial, crímenes llamativos, y a pesar de la truculencia de la historia hay elementos lo suficientemente sutiles como para que no solo veamos una exhibición de morbo. En última instancia en un ingenioso puzzle que nos habla de la lucha del bien contra el mal y sobre la necesidad de mantener la lucha por un mundo mejor.

Factura Técnica: “Seven” consiguió una atmósfera que sentó un precedente para numerosos thrillers posteriores. En este aspecto puede ser una de las películas más influentes desde los noventa hasta hoy mismo. A las que ya dijimos anteriormente se podría añadir la primera película de “Saw” (2004), cuya atmósfera densa y sucia (además de la presencia del asesino moralista) parece deudora de Seven.

ZONA SPOILER

-El inicio de la película es un golpe en la frente. El castigo de la gula, muy adecuadamente, nos revuelve el estómago.

-Un dato curioso es que en ningún momento se dice el nombre de la ciudad donde transcurre la película. Se habla sencillamente de “esta ciudad”. Ciudad que por otra parte parece estar sumida en una penumbra perpétua.

-Hay algo inquietante en el hilo conductor de los siete pecados capitales. Entre la extraña imaginación de los crímenes y ciertas implicaciones metafísicas nos metemos en una atmósfera enrarecida. Los castigos a la lujuria y a la pereza son particularmente perturbadores.

-La película tira de grandes ironías. Sommerset y Mills se encuentra cara a cara con el asesino pero no lo reconocen (no saben nada de su aspecto físico) y creen que es un simple fotógrafo. Ese momento, además, supone el cambio de rumbo en los asesinatos de John Doe. Con terribles consecuencia para David Mills, pero sobre todo para Tracy (Gwyneth Paltrow)

-Algo raro intuimos que puede pasar cuando el asesino se entrega cuando falta media hora para finalizar la película. Se ofrece a descubrir dónde está la víctima de su último crimen (el castigo de la envidia), pero Mills y Sommerset han de estar presentes.

-Los veinte minutos finales son los que elevan a “Seven” a la nota de matrícula de honor. Las tensas tomas desde el helicóptero, la inquietante conversación en el coche patrulla, y el extraño lugar indicado por John Doe, consiguen una brutal crescendo de angustia.
Y esto nos lleva a...

Escena favorita

Los instantes finales de “Seven” deben pasar a la historia como uno de los pináculos del thriller. Ya llevamos mucha tensión contenida y empiezan  suceder una serie de eventos cada vez más extraño. Se aproxima una furgoneta de mensajería y llega una caja. Nada parece tener sentido, hasta que vemos que Sommerset comprende. Pero nosotros todavía no. El decurso de los acontecimientos nos lleva lentamente hasta el descubrimiento, ya mítico, de la cabeza de Tracy. Por cierto, ¿han visto la imagen subliminal? Mills cumple el designio de John Doe y acaba con él. El final es aterrador. La frase final de Hemingway trata de aporta un poco de luz. Finalmente Sommerset se supone que no se jubilará y hará algo para mejorar el mundo. Aunque sea una mierda.

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